sábado, 1 de noviembre de 2008

DIÁLOGOS LITERARIOS CAJAMURCIA . PÉREZ -REVERTE



Con motivo de la publicación de su libro "Un día de cólera", Arturo Pérez-Reverte acudió a Murcia de nuevo. Esta vez la cita fue en la Cámara de Comercio, que se llenó "hasta los topes" de todo tipo de gente, y creo que nadie resultó defraudado.
Don Arturo mantuvo una amistosa conversación con otro gran hombre de "Letras": El profesor José María Pozuelo Yvancos.
Para mí fue un auténtico placer poder escucharlos a ambos.
Si he de ser sincera todavía no he leído "Un día de cólera", sin embargo, no ocurre lo mismo con otras novelas del autor, que, por cierto, aproveché para que me firmara.
La conferencia giró en torno a los sucesos del 2 de Mayo como hecho histórico, ya que la revuelta de Madrid originó la Guerra de la Independencia, marcando el destino de los españoles.
Según Pérez Reverte, la historia nos ha puesto trampas que hemos-o no- ido superando. Conocerla nos muestra lo que fuimos, nos hace comprender lo que somos y nos da herramientas para saber lo que seremos y lo que deseamos ser.
Aunque no se considera pesimista, Pérez-Reverte sí se siente muy influenciado por su experiencia como reportero de guerra.
En su opinión, el ser humano es capaz de lo mejor y lo peor, dice no tener claro si decantarse por el desprecio o la admiración hacia los españoles. Piensa que históricamente tuvimos lo que queríamos, que nuestra clase política, nuestra proyección social, está marcada por un cainismo suicida, por la ingratitud, la envidia, los ajustes de cuentas...Grandes defectos nacionales.
Continúa diciendo que en España siempre ha habido una casta gobernante ajena a problemas sociales como el paro. Esa gente inexperta , en vez de tomar medidas de mejora social, ha hecho una España a su semejanza. Y su progreso y medrar van generando una peculiar clientela de sinvergüenzas.
Dicho claramente:" Estos cabrones han creado un aparato de poder fragmentado, repartido para su provecho. Y ya no hay vuelta atrás. Ni remedio."
En este punto intervino una espectadora criticando la contundencia de su discurso, a lo que el académico respondió: -"Perdone, la conferencia la estoy dando yo".
También hizo incapié en que la lengua es otro de sus instrumentos de malversación, así como el feminismo, como ha explicado tantas veces en sus artículos dominicales. De hecho, confiesa que hay semanas en las que le cuesta encontrar temas que no sean tan "agrios".
Parece que los mecanismos de salvación se fueron con el siglo XX, que se ha producido un desmoronamiento social a nivel internacional, que "A lo mejor hace falta una guerra". Cuando era más joven pensaba que merecíamos mejor suerte, pero la experiencia le ha hecho ver que ya no hay esperanza. Sin embargo hecha mano de otro tipo de "mecanismos", esta vez "de consuelo", tales como la cultura y los analgésicos.
Para él, el logro es que nuestros hijos crezcan sabiendo dónde están para que no los manipulen. Que el desastre no nos envilezca.
Su amargura es casi cervantina. Se debe a la conciencia de que España podría ser mucho más de lo que es, al desencanto que le ha mostrado esa "luz de los tiempos, vida de la memoria y maestra de la vida".

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