domingo, 2 de noviembre de 2008

"PALAS Y EL CENTAURO" o "MINERVA Y EL CENTAURO"



Este lienzo de Sandro Boticelli es del año 1482 y pertenece a la serie de sus pinturas mitológicas. Es uno de mis favoritos, pues aunque lo que el pintor trata de representar es el triunfo de la castidad sobre el erotismo, yo lo entiendo en un sentido más amplio.
Atenea era la diosa de la sabiduría, asociada a la castidad y a la guerra.
En el mundo antiguo la relación entre estos tres términos tenía su explicación: Atenas era custodiada por una gran efigie de la divinidad, que la mantenía a salvo de ser "invadida", y era divisada desde lo lejos por los posibles navíos enemigos. Debía de resultar realmente amenazadora.
Pues bien, Boticelli nos muestra una escena en la que el centauro, criatura que encarna los instintos primarios del hombre, la fuerza "bruta", se adentra en un territorio del que la diosa es guardiana.
Por lo que ésta lo atrapa y se dispone a ejecutarlo.
Creo que tras el alegre colorido se esconde una imagen mucho más cruel, aunque alegórica.
Más que el triunfo de la castidad sobre la lujuria, lo que interpreto aquí es la supremacía del poder mental, de la astucia sobre la simple fuerza física.
Y esa ironía me hace sonreír seiscientos años después de que Boticelli meditara acerca de su trabajo.

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