domingo, 24 de mayo de 2009

"POESÍA ES VER LAS COSAS AL TRASLUZ"



























Hoy tenemos con nosotros a Virginia Cantó Ramírez, una de las voces
jóvenes más frescas de nuestra poesía actual. Además, Virginia es, desde hace ocho años,
presidenta de AJEM (Asociación de jóvenes escritores de la
Región
de Murcia).

1. Para mí es un autentico placer volver a hablar contigo
transcurrido cierto tiempo, si no muy extenso, sí bastante formativo.
Cuéntanos cómo se ha desarrollado tu trayectoria en este sentido:
V.C.R: En estos momentos me encuentro terminando mis estudios filológicos en la Complutense de Madrid.

Además disfruto de una beca de colaboración y he comenzado un curso como correctora de estilo, pues el mundo editorial, tan criticado en el gremio, a mí me resulta bastante interesante.

Por otra parte, mi conexión con la prensa ha sido siempre muy enriquecedora; ya en el instituto, participaba en la revista del mismo: “Caleidoscopio”, con AJEM editamos “Claroscuro” y, más adelante, trabajé como coordinadora de la sección “Letras jóvenes” en la revista “Campus” de la Universidad de Murcia.

Además de artículos y reseñas, mi vocación literaria surgió durante la infancia, cuando empecé a escribir relatos y, sobre todo, poemas.

2. ¿Tienes publicada tu obra? ¿Cómo podemos acceder a ella?
V.G.R: A día de hoy cuento con cinco poemarios repartidos en las recopilaciones de premios en certámenes literarios. Por orden cronológico son:

"Poemas sueltos, cadencias perdidas", "Paréntesis y otras eternidades", "Versos para zurdos", un cuarto poemario inconcluso-no encontré la manera de darle fin- y, el último, "Fe de erratas".
Sin embargo, no he publicado mi obra en ninguna editorial ni, como otros compañeros, me he atrevido con la edición independiente. La satisfacción de ver mis poemas impresos ya se da por cumplida y, para mí, escribir es una necesidad vital que la trasciende. Tengo que respirar para vivir y, del mismo modo, tengo que seguir escribiendo para continuar viva.
Por supuesto que los premios contribuyen a la formación de un escritor, pero yo disfruto escribiendo poesía independientemente de esto.
3. ¿Qué opinión te merecen la gran cantidad de concursos patrocinados por editoriales en nuestro país?
V.C.R: De todo hay, y todos lo sabemos. No creo que todos los concursos sean un fraude. Como jurado en los organizados por AJEM siempre he apostado por la calidad. También me he dado cuenta de la importancia del azar. Es decir, en ocasiones ves cómo lo que uno o dos valoran como un primer premio es descartado por el resto y queda en segundo lugar. Una obra que podría ser ganadora queda excluida.
4. Antes has dicho que también escribes relatos...
V.C.R: Claro. Sin embargo, en este caso, sólo lo hago con un fin material. Sólo escribo narrativa para presentarla a concurso.
Conozco escritores que se sienten incapaces de escribir poesía, conmigo sucede al contrario. El proceso de escritura de un relato me resulta, sinceramente, complicado. Me cuesta seguir el hilo argumental y, aunque mis poemas se caracterizan por el realismo y la simplicidad, mis relatos corren peligro de transformarse en seres enrevesados.
Supongo que esto se debe a mi visión poética del proceso creativo, yo creo que lo poético, la poesía es ver las cosas al trasluz
5. Reconozco que he estado buscando información sobre ti en Internet
para encontrar, como primera entrada, una misiva orwelliana dirigida
nada menos que a Cervantes.
Me ha resultado paradójico, ¿Quieres comentar algo al respecto?
V.C.R: Aunque nos acerquemos a ella con recelo, la red se ofrece como un
gran medio de difusión cultural.
Para los artistas constituye un instrumento propulsor de su obra sin la que quizá no podrían obtener resultados parecidos. El fenómeno de las editoriales cibernéticas es bastante representativo.
6. ¿Por qué te interesa tanto el mundo editorial?
V.C.R: Pues porque supone un acercamiento definitivo entre lo artístico y lo material. Está claro que es un mundo de productos mercantiles. Está claro que, muchas veces, se le da prioridad a obras alejadas de la buena e incluso mala literatura. Sin embargo, puestos a consumir yo prefiero consumir un producto literario y eso se logra desde dentro. Sabiendo escoger obras de calidad y sometiéndolas a una exhaustiva operación de marketing.
Esto no quiere decir que me guste la situación de las editoriales en la actualidad ni que esté de acuerdo con la política de muchas de ellas. Más bien al contrario. También quiero destacar que no todo es promoción de best-sellers zafios y autoayuda. Sin ir más lejos, la colección de poesía de Visor es a mi gusto excelente. Para sus poetas es una gran oportunidad y estoy segura de que la venta no resulta excesivamente rentable.
7. Ocurre como con el cine...
V.C.R: Desde luego. Las películas de serie B tienen el sentido que la masa les da. Desgraciadamente no todo el mundo quiere estar preparado para el buen cine ni la literatura.
Y no quiero justificar la producción de productos culturales vacíos. Simplemente creo que NO se trata de productos verdaderamente culturales y que todos debemos a prender a diferenciar, a ser críticos con lo que nos ofrecen y saber seleccionar.

8. Nuestro último entrevistado hablaba de la importancia del
asociacionismo juvenil como punto de encuentro e intercambio de ideas.
Como miembro de una asociación literaria, ¿Deseas destacar algún aspecto?

V.C.R: Francamente, no se qué habría sido de mí si no hubiese entrado en contacto con AJEM. Tenía quince años cuando una profesora de literatura me habló de la existencia de una asociación de escritores jóvenes que se reunían los viernes por la tarde para hablar de literatura. Ahí empezó todo, un aluvión de actividades y propuestas culturales que me han ido configurando como escritora. Con AJEM realizamos recitales, apariciones en ferias del libro, en periódicos, dos colecciones de relatos para el USP San Carlos... Es difícil que una adolescente consiga todo eso de forma individual.
Yo entré con mucha ilusión, descubrí que había personas con afinidades artísticas. Me dí cuenta de que, si bien no podíamos cambiar el mundo, podíamos cambiar nuestras tardes del viernes.
El asociacionismo cultural, bien encauzado, es muy útil para los jóvenes- y no tan jóvenes-, es más fácil conseguir propósitos compartidos en grupo que de forma individual.
El curso de oratoria, por ejemplo: Son cosas que se consiguen trabajando en grupo-aunque nada sustituye al trabajo individual-.
En mi caso, me resultó muy interesante, porque no tengo facilidad con la expresión oral. De hecho, es curioso, por mi experiencia personal, creo que la capacidad de expresión oral y expresión escrita no van de la mano...
La escritura es una parte diferenciada de mi cerebro, es como si mis neuronas estuvieran en los dedos.
Así que siempre viene bien encontrar gente dispuesta a poner en marcha cursos de este tipo.
9. Vamos a ir concluyendo de una forma bastante clásica. Por lo que he visto en otras entrevistas que te han hecho, es algo que siempre te acaban preguntando. Yo no voy a pedirte que me digas tu color favorito ni una tapa murciana, pero sí que nos hables de -al menos- un libro, un escritor, una pieza musical y una película- aunque sea de serie B-.
V.C.R:¿No me preguntas por una ciudad? Para esa guardo una respuesta comodín: "Las ciudades son estados del alma".
Hablando en serio, la verdad es que me encanta responder a estas preguntas, aunque a veces resulte complicado. Lo cierto es que soy una apasionada del cine clásico y siempre recomiendo "Matar a un ruiseñor"
y también FAHRENHEIT 451, de François Truffaut, versión de la novela de Ray Bradbury.
En cuanto a la música, siempre me he sentido muy ligada a ella, de pequeña tocaba el saxo, como Liza Simpson...Creo que la musicalidad de un verso es fundamental, a pesar de que en mis creaciones nunca use la rima. Pero todo poeta debe confiar en el sentido del ritmo y la musicalidad de las palabras.
Hace algún tiempo decidí que cuando me hicieran este tipo de preguntas, para hablar de un libro, escogería el que tuviese entre manos. Últimamente, como llevo en danza varios no me repito.

Ahora estoy con "Ficciones" de Borges y "El llano en llamas" de Rulfo. Hace poco terminé "Vista cansada", un poemario de Luis García Montero y "Don Gil de las calzas verdes, que me resultó muy divertido.
Creo que, con los escritores, establezco conexiones vitales, cada uno corresponde a un momento de mi vida. Hace unos años no podía acostarme sin leer, al menos, un poema de Aleixandre; luego fue José Hierro, más tarde, Jaime Sabines...
10. ¿No hay ninguna escritora en esa nómina de literatos?
V.C.R: Por supuesto que sí: Natalia Ginzburg. Aquí el azar también jugó un papel verdaderamente importante, pues conocí su obra, por medio de una amiga que me regaló todos sus libros.
Era su escritora predilecta, cosa que siempre he admirado, yo nunca he podido seleccionar sólo a un artista. Su regalo me emocionó tanto como la posterior lectura de Ginzburg. La dedicatoria de mi amiga decía "Igual que yo encontré a mi escritor, un día tú hallarás a tu lector".


La estrella que tiembla en la noche oscura. . .
Los labios que rozan perfumes nuevos. . .
La sombra que vuela por no encontrarnos. . .
¡oh!. . . ¡todo es poesía!
V.C.R




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