domingo, 31 de mayo de 2009

TARDE DESCAFEINADA - VIRGINIA CANTÓ



Aquí os dejo otro poema de Virginia Cantó que seguro que os evoca, como a mí, momentos intensos dignos de ser saboreados.

Para todos aquellos a los que nos gusta el café de la tarde bien cargado:


TARDE DESCAFEINADA


(Autobiográfico)

Hay tardes en que nunca es tarde

cuando me retardas

el beso retardado que nunca me pediste.

Era otoño

un trece de mayo rondando por mi boca,

el calor que expiran los veranos

mojándonos la espalda, como hojas de tilos

guardando en nuestras sombras

su tallo y sus ramas de tu cuerpo de enero.

Desde entonces respiro labio a boca,

ojo a risa,

aire a cuello,

y siento la vocación profunda

de ser sólo lo que tú me inventes,

lo mismo un aroma

que un puñado de pétalos sangrantes.

Esa tarde

tú viviste en mí tus dos vidas por mi espalda

entre el olor de la pulpa que a un zumo

le amordaza la arteria en coladores,

naranjo en flor en el vaso de tu boca

bebiéndome en palabras de frutas desmedidas

demasiado amargas, edulcorado

el silencio que entre mi cuerpo habitaba

confabulando como sólo la piel se atreve.

Súbita y acuosa

se nos fue la tarde dilatada

la belleza impasible de amarte en mi silencio

burlando el orden claro de las cosas

el acre sabor de nada en las gargantas

mis piernas desnudas bajo la mesa

impalpable,

el hastío de dos zumos sin café descafeinados

condenados a ser fugaces

como los astros

o el olor amarillo del azahar de agosto.

No sé quererte más cuando te quiero

y no me basta así.

Desengañémonos.

Hay carne en peligro de ignominia

y zonas epidérmicas proscritas

a la humedad del verbo

como húmeda la pulpa en esta prestigiada primavera.

Hay tardes en que nunca es tarde

para retardar temprano un temblor descafeinado,

como nunca hicimos y te amaré siempre.

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