martes, 18 de mayo de 2010

VÍZNAR, TRAGEDIA MODERNA

4. Lorca, personaje dramático:

Víznar es la pieza dramática precursora que toma la muerte de Lorca como motivo esencial. Poco después se publica, también desde el exilio, otra obra de José Antonio Rial: La muerte de García Lorca. Mientras que en Víznar, el suceso está analizado desde dentro, Rial propone en su obra una visión distanciada del mismo.

No sucede lo mismo en Víznar, donde, a pesar de ser el poeta el personaje central, este no aparece en ningún momento en escena. Este recurso dramático aumenta el suspense de la trama en una obra cuyo final es de sobra conocido.

Además, la ausencia física de Lorca adquiere una serie de connotaciones simbólicas que engrandecen y mitifican su figura. En antiguas recreaciones cinematográficas de la vida de Cristo, este aparece siempre con el rostro cubierto.

Por otra parte, en teatro, el tratamiento indirecto de los personajes esenciales o de aquellos más relevantes, ya fue tratado por el poeta en piezas como La casa de Bernalda Alba, donde los personajes masculinos, en especial Pepe el romano jamás aparecen en escena.

Una curiosa refundición de La casa de Bernarda Alba donde se intercambia la visión de la trama lorquiana, es la obra de un dramaturgo contemporáneo: Ernesto Caballero, la cual se titula precisamente Pepe el romano.

En ella sólo aparecen los exteriores de la casa de las Alba y los personajes masculinos desterrados de la escena lorquiana. Incluso aparece el propio Lorca como invitado al funeral del marido de Bernarda.

Ernesto Caballero presenta a un Federico sensible, con una educación y maneras propias de su estatus social (Lo que supone un contraste con el resto de personajes). La temporalidad dramática es anterior a la escritura de Bernarda Alba y contemporánea a la juventud del poeta.

En la obra de Rial, en cambio, Lorca es un personaje atenazado por el miedo a la muerte, por la desesperación, renegando incluso de su creación literaria. Se trata de un personaje llevado por la barbarie y brutalidad de las circunstancias. La intención ejemplificadora y la respuesta que se espera del público también está muy clara en La muerte de García Lorca.

La homosexualidad del poeta es un aspecto que aparece como parte de la conformación del personaje. En la obra de Caballero, conocida por todos los personajes. Aunque el tema se trata por parte de algunos con cierta burla y recelo, no tiene nada que ver con el tratamiento que se le da en Víznar, donde ocupa uno de los diálogos entre Gabriel y el padre Carmona.

Gabriel, al contrario que Lorca, del que se dice que es un ser puro, de elevados sentimientos, se nos presenta como la antítesis del poeta, constituyendo un mediocre amanerado comido por el despecho.

En este sentido, Gabriel comparte el maniqueísmo de los demás personajes, mientras que Lorca es situado por encima de ellos, de ahí su tratamiento indirecto. Esta ausencia de la que ya hemos hablado remite también a la tragedia de Buero Vallejo: Las palabras en la arena.

En esta breve obra (sólo consta de un acto), la muerte de Cristo es tratada también de forma interna pero indirecta, conociendo los sucesos por las palabras puestas en boca de personajes ficticios relacionados. Estos personajes funcionales, esquemáticos, se contraponen también la figura del Salvador.

Por lo tanto, podemos ver una relación entre el personaje de Lorca con el mismo Cristo de Las palabras en la arena. En ambos casos es su inocencia el rasgo más recalcado, ambos impregnan la acción con su ausencia y representan al ser humano frente la injusticia.

Otras obras con Lorca como personaje principal son El crimen fue en Granada, de Eugenio navas (Con un prólogo de Ángel Losario en el que se destaca el espíritu combativo del autor y su labor desde el exilio), Fuego Grito Luna, de Fina Calderón, El crimen fue en Granada (llanto por Federico García Lorca) de José Gerardo Manrique de Lara, Llanto por Federico García Lorca de Fernando H. Guzmán, El sueño de Federico García Lorca, adaptación teatral de César Oliva sobre la novela de Carlos Rojas: El ingenioso hidalgo y poeta Federico Garcçia Lorca asciende a los infiernos, Federico, Una historia distinta de Píriz- Carbonell, Vivir, para siempre vivir, también del mismo autor o Centellas en el sótano del museo de Alberto Miralles.

Como podemos ver, la similitud de los títulos entre ellas denota la relación que guardan entre sí. Otro aspecto destacable es la cercanía de su publicación.

En este sentido, debemos admitir que la muerte de Lorca ha llegado a convertirse en un fenómeno socio literario.

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